Miguel Valenzuela, presidente de Valdiversa: “Con la pandemia la comunidad LGTBIQ+A está viviendo un doble confinamiento, porque muchos se han vuelto a esconder en el closet”

El presidente de la principal organización que desde 2010 viene defendiendo los derechos de la comunidad de la diversidad sexual, expresa que, pese a la visión que la homofobia y la transfobia son repudiadas socialmente, la discriminación hacia sus miembros se mantiene. En este contexto, la situación de su grupo ha empeorado porque muchos han vuelto a sus comunas o familias, donde han tenido que abandonar sus identidades sexuales, sufriendo la discriminación y/o violencia de sus entornos más cercanos.
Todavía acostumbrándose a la nueva sigla LGTBIQ+A, Miguel Valenzuela, presidente de Valdiversa, recibe nuestro llamado. “Siempre usábamos la sigla LGTBIQ, que incluía a lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales, después se sumaron los queer y ahora último los asexuados”, explica el biólogo y profesor de ciencias, que desde el año pasado lidera la organización más representativa de la diversidad sexual en la región.
¿Cómo ven la situación de los abusos y discriminación de la población LGTBIQ+A en Valdivia y la región?
En nuestros propios círculos hemos visto que han aumentado las denuncias, aunque no tenemos números si hemos percibido un incremento en la violencia. No solamente violencia física, sino también psicológica y material. Nos han llegado denuncias de los colegios, que no se está respetando la identidad de género, es decir el nombre social. También desde los trabajos donde gente de nuestra comunidad está siendo acosada. Aparte de las golpizas y los crímenes de odio que ocurrieron el año pasado, como el asesinato de Vicente, ocurrido en Valdivia, y la machi en Panguipulli.
Pero las cifras del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh) dice que la violencia en Los Ríos ha bajado, y el INDH también habla que hay pocas denuncias formales.
Los números nos dicen más cosas, aparte de cifras. En Valdivia la población LGTBIQ+A afectada en crímenes de odio y discriminación son, por lo general, estudiantes de las casas de estudio de la ciudad y muchos vienen de otras ciudades, por ende, muchos no están en Valdivia para denunciar. Coincidiendo con estos datos, las agresiones en Los Lagos subieron un 33%. Por eso, tal vez todos los denunciantes son habitantes de Valdivia, y las cifras anteriores estaban infladas por la población flotante.
¿A qué atribuyes este aumento en los casos?
Principalmente al empoderamiento que vivió el movimiento por la diversidad sexual en el contexto del estallido social. Por ende, los chicos no tenían miedo y se sentían en un espacio seguro para denunciar, independiente de si eras o no de la comunidad.
En el contexto del estallido social, ¿aumentaron o disminuyeron las denuncias de abusos a la comunidad LGTBIQ+A?
Tuvimos que resguardarnos mucho, usando herramientas digitales para protegernos. Nuestras compañeras lesbianas que estaban en las protestas fueron muy perseguidas, literalmente hasta los autos, porque Carabineros las tenían casi identificadas. No obstante, no denunciamos oficialmente porque no había confianza con las instituciones y estábamos todos en la pelea, y no nos dedicamos a eso.
Más allá de la ciudad, cómo ven la situación fuera de la capital regional.
En otras comunas también se dan casos de discriminación y abusos, pero con menor frecuencia, porque la población juvenil y de adultos jóvenes es menor. Hemos tenido casos de Panguipulli, Futrono, Mariquina, hasta de Villarrica, donde hemos tenido que derivar a Temuco.
De acuerdo a tus dichos, no se puede pensar que hay más homofobia o transfobia en las comunas que en Valdivia.
Nosotros detectamos que hay más discriminación en las comunas, lo que se explica, por la lejanía, la ruralidad y la influencia de las Iglesias. Todo pueblo gira en torno a las Iglesias, que naturalizan el odio, incluso en las mismas víctimas. Cuando estos chicos vienen con bullying en el colegio o por parte de sus primos, porque muchas veces viven con sus familiares. Ahí son tratados como el “mariconcito” del pueblo, lo que después esto lo sufren en sus trabajos. Pero ellos no lo denuncian porque lo ven como normal.
¿Cuándo hablas de las Iglesias, te refieres a la católica o a la evangélica, o alguna en particular?
Por lo general se da más en las Iglesias evangélicas que en la católica. Por eso, nos preocupa mucho más los evangélicos que los católicos, que ha disminuido su poder en el último tiempo. Pero en general se ven las mismas prácticas machistas y discriminatorias, lo que vimos con la última declaración del Vaticano, en la que se prohíben las bendiciones a las parejas homosexuales. Muchos de los colegios donde se vive la discriminación pertenecen a alguna congregación o sus sostenedores están ligados a alguna Iglesia. Incluso, hay establecimientos que han sido denunciado varias veces.
¿Cómo han vivido la discriminación en el contexto de pandemia?
Con la pandemia se ha dado otro fenómeno, que estamos analizando en la comunidad LGTBIQ+A, que es el doble confinamiento, que consiste en que hay mucha gente que había asumido su sexualidad en su lugar de residencia o estudio, y tuvo que regresar a sus pueblos, donde tienen que “volver al closet”. Esto es algo similar a lo que viven las mujeres con sus agresores. Acá ocurre lo mismo, muchos no tienen más opción que volver con sus familias y a veces sufren discriminación, y hasta agresiones. Eso causa mucha más violencia que los mismos golpes, porque te estás haciendo daño a ti mismo escondiendo tu propia identidad. Aunque pareciera que esa etapa está superada, todavía no se acepta las diversas sexualidades entre la sociedad.
Uno puede pensar que la homofobia o transfobia ha ido disminuyendo en el tiempo, ¿cómo lo perciben ustedes?
Las demandas de nuestra comunidad vienen desde hace mucho tiempo, yo diría desde el gobierno de Salvador Allende, y te das cuenta que las cosas no han cambiado mucho en estos años, porque yo todavía no me puedo casar y no puedo adoptar. Todavía sufro discriminación si digo que tengo una patología o nos discriminan o nos golpean si me beso con alguien del mismo sexo. Es algo muy reciente que las personas LGTBIQ+A están tomando puestos de poder.
Dentro de las distintas comunidades que conviven en el mundo de la diversidad sexual, ¿hay un grupo que sea más discriminado que otro?
Siempre la comunidad trans o TT (transexuales y travestis) son los más discriminados, porque viven en un estado de fluidez en sus expresiones de género, y la gente no sabe sobre la diversidad sexual y los rechaza; por eso es importante desarrollar una educación sexual integral que los distintos gobiernos no han querido implementar. En este sentido, te aseguro que cuando un trans entra a trabajar se le colocan miles de trabas y no se le respeta su nombre social.